Los escuchas todos los días... voces. Algunas están en tu cabeza. Otras están en tu feed de redes sociales. Algunas provienen de tus amigos. Otras vienen de quienes abiertamente te desagradan.
Son las voces que intentan decirte quién eres... y lo que hará falta para convertirte en quien deberías ser.
Un problema con todas esas voces es que no pueden cumplir su promesa. Tu identidad no es algo que tengas que ganarla, descubrirla por tu cuenta o luchar por mantenerla. Es un regalo de Dios.
El pastor y teólogo John Piper escribe: “En Jesús, no perdemos nuestro verdadero yo, sino que nos convertimos en nuestro verdadero yo, solo en Él”.”
Entonces, ¿dónde encuentras tu verdadero yo?
¿En dinero? ¿En seguidores? ¿En logros? ¿En apariencia? ¿En política? ¿En poder? ¿En estatus? ¿En sexo?
No, solo en Jesús.
Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. Las cosas antiguas pasaron, todo ahora es nuevo.
¡Estas son grandes noticias! Esto significa que quien eres no está en discusión. Tu identidad proviene de Dios, quien te creó y te salvó. Él dice: “Eres una creación completamente nueva por causa de Jesús… libre de intentar ganar la aprobación de otros, libre de tratar de probar tu valor, libre de huir de tu pasado.”
Por la gracia de Dios a través de Jesús, ya no eres lo que solías ser, lo que otros piensan que eres, o lo que el mundo dice que deberías ser. En cambio, eres un hijo amado de Dios.
Y aquí viene la parte genial...
Porque Dios te creó, cuanto más te acercas a Él, más te conviertes en la versión definitiva de quien Él te creó para ser. En cierto modo, Dios te devuelve tu verdadero yo, la misma cosa que todos pasamos tanto tiempo y esfuerzo tratando de averiguar por nuestra cuenta.
¿Te das cuenta de lo que eso significa?
Cuando otros te menosprecian, te cuestionas a ti mismo o sientes el impulso de ganarte la aprobación del mundo, tienes la verdad a la cual aferrarte. Puedes mantenerte firme y decir: “Sé quién soy. No está en duda. Soy un hijo de Dios, perdonado, liberado y hecho nuevo a través de Jesús”.”
Adelante, pruébalo hoy; en el trabajo, en redes sociales, con tus amigos, solo en tu propio corazón. Afirma quién dice Dios que eres a través de Jesús. Recíbelo. Créelo. Vívelo. Y nunca olvides cuánto te ama Dios.
Bendiciones,
Nick Hall